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Sinopsis de Los demonios del mar: La leyenda de los Vercán

En este libro se narra la historia de Zadia Vercán, una joven que vive con su madre y con Julo (al que considera su abuelo). Zadia desconoce el paradero de su padre del que su madre ni tan siquiera desea darle el nombre y del que no habla jamás. Un buen día esta joven decide abandonar su pueblo en busca de su padre y ser pirata, decisión que molesta vívamente a su madre que cree que antes de partir debe saber la historia de su padre.

El padre de Zadia resulta ser un temido y poderoso pirata al que se le perdió la pista hace años. Cuando Zadia averigua la verdad no se muestra molesta y decide continuar con su idea de embarcarse para encontrarle. A lo largo de su viaje sus cabellos oscuros se teñirán de azul y brillarán con fuerza a la luz de la Luna sin razón aparente.

Los miembros que forman su tripulación son: un muchacho que siempre ha estado enamorado de ella, una compañera de juegos y el hermano de ésta, un feliz joven hijo de los panaderos del pueblo, una clérigo y un misterioso joven de mirada felina que, casualmente, aparece justo un día antes de que la protagonista decide robar una carabela para embarcarse. Éste último miembro ayudará y entorpecerá a partes iguales la aventura de Zadia (y muchas veces casi sin darse cuenta).

A lo largo de la historia se tratan diversos temas, no sólo en la convivencia en la carabela, sino en ausencia de estos jóvenes en la vida cotidiana en Dalut, pueblo natal de la mayoría de la tripulación de Zadia. Los temas, entre otros, son: el amor, los celos, la ambición, la traición, el odio, la intuición, el misterio, la suerte...

Los demonios del mar: La leyenda de los Vercán ©

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El comienzo n_n

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     Aunque muchas veces el tamaño del libro, su gran número de páginas, no nos asusta por el simple hecho de que lo hemos elegido nosotros.

     Conocemos un caso de una persona que no había leído un libro en toda su vida, ni tan siquiera en su época escolar, y ahora con treinta y dos años le ha entrado el gusanillo de la lectura.
     Comenzó por "El Código da Vinci". Este hombre al que nos referimos no creía que un libro pudiese alzar tantas polémicas y su cuñado, de una edad bastante próxima a la suya, le dejó este libro para que lo leyera.
     Fue visto y no visto.
     Aparcó el mando a distancia del televisor a un lado y el ordenador quedó apagado desde el momento en que leyó la primera página.
     Lo terminó en un mes. No está nada mal, y más teniendo en cuenta la cara que puso al ver el grosor del libro.
     Cuando lo terminó le llevó el libro a su cuñado y lo comentaron. Durante la charla sucedió que su cuñado le pidió que le dejara él un libro que también le hubiera gustado.
     Enrojeció de pronto. ¿Qué iba a hacer ahora? No había leído en su vida y no sabía qué decir. El MARCA no le valía, la Biblia no la había leído, "El Quijote"... ¡"El Quijote"! ¡Demasiado largo! Se le ocurrió de pronto "La vuelta al mundo en 80 días", un clásico, pero no lo había leído.
     Bajó a buscar una papelería a encargarlo, leerlo y después llevárselo a su cuñado.
     También lo terminó muy velozmente, porque le gustó o por la presión, eso no lo sabemos.
     Una vez acabado el libro, lo cogió y se lo llevó a su cuñado. Alegó que había tardado tanto desde que se lo pidió hasta que se lo llevó porque no sabía dónde lo había dejado.
     Cuando este terminó de leer "La vuelta al mundo en 80 días" se lo devolvió y quedó sorprendido de que aquel hombre que no había leído nunca le pidiese otro libro para leer. "Cien años de soledad" le recomendó. Y así comenzó una cadena de lectura entre cuñados de clásicos y literatura moderna que hasta el día de hoy no se ha visto rota. El hombre que no había leído nunca confesó su pequeño secreto y resultó que su cuñado tampoco era un gran lector, pero con la tontería siguieron leyendo y comparando su opinión sobre los libros.
     Este es un pequeño ejemplo para ver que la lectura no tiene edad y que nunca es tarde si la dicha es buena.
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     Este es un fragmento de un trabajo que presenté hace unos años  a mi profesora tras leer "Como una novela" de Daniel Pennac. ¿Por qué lo cuelgo? Porque fue el impulso para empezar a escribir mis propias historias dado que copiar de la enciclopedia textos eternos (a modo de clases gratuitas de mecanografía XD) que hablaban de centrales térmicas me mataba de aburrimiento.

     No tengo esperanza de que entre más allá de una persona o dos porque no le he comentado a casi nadie esto del blog para que ni amigos ni familiares entren a decir lo que ya me han dicho.
     Antes sí la tenía, pero tras años de largas esperas de las editoriales y esas respuestas que prometieron y que nunca llegaron me han obligado a recurrir a esto para, simplemente, salir de dudas.
     Saber si gusta o no gusta, saber si merece o no la pena.

     Por esto quiero compartir contigo un pedacito de mí pues creo que en lo que se escribe alguna experiencia propia siempre se deja caer de manera innevitable y te pido por favor que dejes un comentario SINCERO acerca de lo que lees.

     (Próximamente iré colgando unos capítulos de mi novela "Los demonios del mar: La leyenda de los Vercán" © a trozos pues no sé cómo subir un capítulo entero en formato Word. Creo que con unos pocos capítulos bastará para poder opinar n_n)


Besos!

 

Laura

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